Día 5 de 30 de la serie donde te enseño a usar Claude como gerente o dueño de empresa. Hoy toca lo más básico y lo que más cambia los resultados: cómo escribir un buen prompt.
Antes de cualquier técnica, cambiá la imagen que tenés en la cabeza. Claude no es un buscador. Pensalo como un empleado brillante que acaba de llegar a tu empresa: sabe muchísimo, aprende rápido, pero no sabe nada de tu negocio. No sabe quién sos, qué vendés, quién es ese cliente ni qué pasó la semana pasada.
Y como cualquier persona nueva, hace exactamente lo que entiende de lo que le pedís.
Si le pedís poco, va a adivinar
Probá esto: escribile a Claude “escribime un correo para un cliente”.
Te va a devolver algo. Un correo genérico, correcto, que no sirve para nada concreto. No porque Claude sea malo, sino porque tuvo que adivinar todo: qué tipo de cliente, para qué es el correo, qué tono usar, qué tan largo.
Es lo mismo que pasaría si a ese empleado nuevo le dejás un papelito que dice “mandale un correo al cliente”. Va a hacer su mejor intento, pero a ciegas.
La diferencia entre una respuesta regular y una que podés usar casi siempre está en lo que le diste para trabajar.
Las tres partes de un buen prompt
Un buen prompt tiene tres partes. No hace falta escribir un ensayo: con una o dos frases por parte alcanza.

1. Contexto: quién sos y qué está pasando
Es lo que el empleado nuevo no sabe. Tu negocio, la situación, la persona involucrada.
Tengo una tienda de ropa y un cliente lleva dos semanas sin pagar una factura.
2. Tarea: qué querés que haga
Una acción concreta, con el objetivo claro. No “ayudame con un cliente”, sino qué tiene que producir y para qué.
Escribile un correo para cobrarle sin ofenderlo.
3. Formato: cómo lo querés
El largo, el tono, la estructura, lo que no puede faltar. Es la parte que más se olvida y la que más ahorra idas y vueltas.
Máximo cien palabras, tono amable pero firme, con un asunto claro.
Mismo Claude, respuesta completamente distinta
Juntá las tres partes y compará:

El prompt flojo:
Escribime un correo para un cliente.
El prompt completo:
Tengo una tienda de ropa y un cliente lleva dos semanas sin pagar una factura.
Escribile un correo para cobrarle sin ofenderlo.
Máximo cien palabras, tono amable pero firme, con un asunto claro.
Es el mismo Claude. La respuesta es completamente distinta, porque ahora entendió el contexto, lo que necesitás y cómo lo necesitás. Ya no adivina: trabaja con lo que le diste.
La estructura sirve para cualquier tarea, no solo para correos. Si querés preparar una reunión con tu equipo, el contexto es quiénes van y qué problema hay sobre la mesa; la tarea, armar la agenda; el formato, cinco puntos con el tiempo de cada uno. Si querés responderle a un proveedor que subió precios, el contexto es cuánto tiempo llevan trabajando juntos y qué tanto lo necesitás; la tarea, negociar sin romper la relación; el formato, un mensaje corto que puedas mandar por WhatsApp.
Cambia la tarea. Las tres partes son siempre las mismas.
La regla de oro: si un compañero no te entendería, Claude tampoco
Antes de enviar un prompt, hacete una sola pregunta: si le mando este mensaje a alguien de mi equipo, ¿sabría qué hacer sin venir a preguntarme nada?
Si la respuesta es no, a Claude le pasa lo mismo.
Con esa regla en mente, estos son los ajustes que más resultado dan en el día a día:
- Contá lo que das por obvio. Tu rubro, tu tipo de cliente, cómo hablás con ellos. Lo obvio para vos es justo lo que el empleado nuevo no sabe.
- Una tarea por mensaje. Si le pedís el correo, el reporte y la estrategia en un solo mensaje, cada cosa sale a medias. Pedí una, revisala y seguí con la siguiente.
- Decí cómo lo querés antes, no después. Largo, tono, estructura. Corregir después cuesta más que pedirlo bien de entrada.
- Dale permiso para preguntar. Cerrá con “si te falta información, preguntame antes de escribir”. Muchas veces la mejor respuesta empieza con una buena pregunta de Claude.
- Si no te gusta, no empieces de cero. Decile qué cambiar: “más corto”, “menos formal”, “agregá la fecha de vencimiento”. Es una conversación, no un buscador.
Esto es solo el primer nivel
Todo lo de hoy aplica cuando le escribís a Claude en el chat. Es la base, y con esto solo ya vas a notar la diferencia.
Más adelante en la serie vamos a ver qué pasa cuando le das tus archivos y lo ponés a trabajar directamente en tu computadora. Eso es otro nivel. Pero sin esta base, ese nivel tampoco funciona: un buen prompt sigue siendo contexto, tarea y formato, sea cual sea la herramienta.
Guardate esto: contexto, tarea, formato. Es lo que le explicarías a cualquier persona nueva en tu equipo.
Te dejé esto resumido en una guía que podés descargar abajo.