Empecé con la IA como casi todos: abriendo un chat y escribiendo un prompt. Después otro más largo. Después un mega prompt con contexto, reglas, ejemplos y tono, porque sentía que si se me olvidaba algo, la respuesta salía floja.

Funcionaba. Pero tenía un problema que tardé en ver: el cuello de botella era yo. Cada paso del proyecto pasaba por mis manos. Yo preguntaba, yo revisaba, yo volvía a preguntar.

Hoy trabajo distinto. Ya no le escribo prompts a la IA, le armo un equipo. En este artículo te explico cómo lo hago, paso a paso, para que lo copies con el proyecto que tengas entre manos.

De pedir respuestas a definir un objetivo

El cambio es chiquito de explicar y grande de vivir. Antes yo le pedía a Claude (o a ChatGPT, el que prefieras) una cosa a la vez. Ahora le pido que arme una estructura completa para lograr un objetivo.

Ya no necesito el mega prompt para que me entienda. Lo que necesito es algo más difícil: tener claro el objetivo.

No es lo mismo decir “ayudame con mi app” que decir “quiero que un cliente pueda subir sus documentos y recibir una respuesta en menos de un día, con una primera versión lista para revisión en dos semanas”. Con la primera frase obtenés consejos. Con la segunda obtenés un plan, porque hay algo concreto que terminar.

Un agente sin objetivo claro es un empleado sin jefe. Se ve ocupado, pero no sabés para dónde va.

Esta forma de trabajar es la que uso en los proyectos en los que estoy metido ahora, entre ellos Nonio y qpaybot-connect.

Los cinco agentes que le pido a Claude

Para cada proyecto le pido lo mismo: que lance un conjunto de agentes con un rol cada uno.

  • Planificación: convierte el objetivo en tareas ordenadas, con dependencias y criterios de “terminado”.
  • Orquestación: es el que dirige. Reparte el trabajo, decide qué sigue y se asegura de que el objetivo principal se complete.
  • Desarrollo: hace el trabajo de producción. En un proyecto de software, escribe el código.
  • Calidad (QA): revisa lo que entregó el anterior. Busca errores, casos que faltan y cosas que no cumplen lo pedido.
  • Seguridad: revisa lo mismo, pero con una sola pregunta: ¿qué podría salir mal o quedar expuesto?

Lo que hace que esto funcione no es que haya cinco agentes. Es que se auditan entre ellos. El de calidad cuestiona al de desarrollo, el de seguridad cuestiona a los dos, y el orquestador decide qué se corrige y qué tareas quedan para la siguiente vuelta.

Eso es lo que yo antes hacía a mano, preguntando una y otra vez.

Paso a paso para armar el tuyo

Así lo hago, en orden.

  1. Escribí el objetivo en una o dos frases. Qué querés lograr, para quién y cómo vas a saber que está terminado. Si no lo podés decir en dos frases, todavía no lo tenés claro, y ningún agente lo va a resolver por vos.
  2. Pedile a Claude que arme el equipo. No le pidas que haga el trabajo todavía. Pedile la estructura: qué agentes hacen falta, qué hace cada uno y cómo se coordinan.
  3. Exigí un orquestador. Sin él tenés varios agentes trabajando cada uno por su lado. Con él, alguien responde por el objetivo completo.
  4. Incluí siempre un agente que revise. Calidad y seguridad son los que más me ahorran sustos. Un equipo que solo produce y nadie lo cuestiona se equivoca con mucha confianza.
  5. Definí qué te toca decidir a vos. Aprobaciones, gastos, cosas que se publican, cambios que no se pueden deshacer. Todo lo demás lo resuelve el equipo.
  6. Revisá, aprobá o corregí. Mirás el resultado, y si algo no te cierra, lo decís una vez y el equipo se reorganiza.

Una instrucción de arranque puede verse así. La escribí para este artículo como plantilla, ajustala a tu caso:

Objetivo: [lo que querés lograr, para quién y cómo sabré que terminó].

Armá un equipo de agentes para lograrlo: planificación, orquestación,
desarrollo, calidad y seguridad. El orquestador responde por el objetivo
completo y reparte las tareas. Calidad y seguridad deben revisar el
trabajo de los demás. Antes de ejecutar nada irreversible, pedime
aprobación. Mostrame un resumen de lo que decidió cada agente.

Cuatro o cinco líneas. Ese es todo el prompt que escribo.

Que arranque con una palabra y corra todos los días a las 8 a.m.

Ni siquiera esas líneas las escribo más de una vez. Cuando el equipo ya me funcionó, le pido a Claude que guarde toda esa instrucción como un skill con un nombre corto. Por ejemplo /empieza o /construye.

Desde ahí, para poner a todos los agentes a trabajar escribo una palabra. Claude ya sabe el objetivo, los roles, quién revisa a quién y qué cosas me tiene que preguntar a mí.

Y si es un proceso que se repite, le digo que lo ejecute solo, por ejemplo todos los días a las 8 a.m. En el ejemplo de marketing eso significa que el agente de análisis lee los resultados del día anterior, el equipo ajusta lo que toque y a las 8 tengo el resumen esperándome.

Programar algo no cambia la regla de las aprobaciones. Lo que corre solo es el trabajo; lo que gasta plata o se publica sigue esperando mi visto bueno.

No es solo para desarrollo

Yo lo cuento con ejemplos de software porque es lo que más hago, pero la estructura sirve para cualquier proceso que tenga pasos, revisión y decisión al final.

Lo que cambia son los roles. Por ejemplo:

  • Validar documentos: un agente que extrae los datos, otro que los contrasta contra tus reglas, otro que marca inconsistencias y un orquestador que decide qué documentos pasan y cuáles vuelven con observaciones.
  • Analizar información: un agente que reúne los datos, otro que los analiza, otro que busca lo que no cuadra y uno que arma el resumen para que decidas.
  • Preparar una propuesta o un informe: uno investiga, otro redacta, otro revisa cifras y tono, y el orquestador entrega la versión final.

Dale la vuelta a la pregunta: ¿qué roles tendría un equipo humano que hiciera esto bien? Esos son los agentes que le pedís a Claude. Y casi siempre querés uno que revise lo que hace otro.

Un ejemplo de marketing, de punta a punta

Así lo armaría para una campaña, conectando a Claude con las herramientas que ya usás (Meta Ads, un calendario, donde publicás). Primero el objetivo: “Quiero más clientes potenciales para [mi producto] en las próximas cuatro semanas, con el presupuesto que yo defina.”

El equipo, en el orden en que trabaja:

  1. Agente de análisis. Lee tus campañas y tus resultados anteriores desde Meta. Dice qué funcionó, qué no y qué pregunta queda abierta. Solo lee, no cambia nada.
  2. Agente de ideas de contenido. Con ese análisis propone los temas, los mensajes y el formato de cada pieza.
  3. Agente de diseño. Convierte cada idea en la imagen del post, con el estilo de tu marca.
  4. Agente de calendario. Ordena las piezas en cuatro semanas, con fechas y horarios, y deja los eventos listos en tu calendario.
  5. Agente de calidad. Revisa tono, datos y promesas antes de que algo salga. Es el que frena un mensaje que no podés sostener.
  6. Agente de publicación. Publica o programa cada pieza en tu herramienta de redes en el día y la hora del calendario. Solo toca lo que pasó por calidad y que yo aprobé.
  7. Orquestador. Coordina el flujo y te entrega un solo paquete: análisis, ideas, piezas y calendario. Después te reporta qué se publicó y qué quedó pendiente.

La regla que no negocio: los agentes leen y proponen; yo apruebo lo que se publica o gasta plata. Lo de publicar “automáticamente” funciona así: yo apruebo el lote completo una vez, y el agente de publicación lo ejecuta solo en las fechas del calendario, sin que yo tenga que estar. Lo que no pasó por calidad o no aprobé, no sale. Después de la campaña, el agente de análisis vuelve a leer los resultados y el ciclo arranca otra vez con lo aprendido.

Lo que me queda a mí: decidir y aprobar

Con este esquema ya no estoy preguntando cada vez ni generando prompts nuevos. Le doy la instrucción, Claude lanza a todos los agentes, ellos se auditan entre sí y el orquestador va decidiendo qué tareas siguen.

Yo decido y apruebo. Nada más.

Y los proyectos avanzan bastante más rápido, sobre todo porque ya no esperan a que yo tenga un rato libre para escribir la siguiente pregunta.

No digo que sea perfecto. Hay que leer lo que entregan, porque un equipo de agentes también se puede equivocar en equipo. La diferencia es que antes yo hacía todo el trabajo, y hoy hago la parte que solo yo puedo hacer: tener el criterio. Lidero no para ordenar, sino para guiar.

Mi regla hoy: no escribo un prompt mejor, defino un mejor objetivo.

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