La primera cosa que compro al pensar un negocio es el dominio .com. No porque el dominio haga que la idea funcione, sino porque me obliga a ponerle nombre, limite y direccion.
Cuando una idea no puede sostener una frase simple, normalmente todavia esta verde. El dominio es una excusa barata para hacer una pregunta incomoda: que estoy construyendo realmente.
He visto negocios empezar con pitch decks enormes y cero claridad. Tambien he visto negocios empezar con una pagina simple, una promesa concreta y alguien dispuesto a pagar.
El .com no valida el negocio. Pero si la idea no aguanta ni ese primer filtro, prefiero enterarme temprano.