He estado en varias sociedades. Algunas funcionaron, otras no. La regla que aprendi es simple: una sociedad es como casarse, hay que complementarse.
Si los dos socios quieren hacer exactamente lo mismo, alguien termina sobrando. Si ninguno quiere hacer lo dificil, el negocio empieza a acumular conversaciones pendientes.
Una buena sociedad no se mide cuando todo va bien. Se mide cuando hay poco dinero, poco sueƱo y decisiones que nadie quiere tomar.
Por eso hoy miro menos el entusiasmo inicial y mas la forma en que una persona discute, decide y responde cuando algo sale mal.